"Hoy conduzco, así que nada de alcohol…", "Como vengo con el peque, mejor algo sin alcohol". En la barra, al caer la tarde, hay noches que empiezan justo con una frase así.
Y la copa que más servimos en esos momentos en Bello Vero (Bello Vero), nuestro italiano de Kitashirakawa, es esta: el refresco de frutos rojos. Una bebida sin alcohol elaborada con nuestra salsa casera de frutos rojos, combinada al momento con hielo picado y soda.
Cuando llega a la mesa, el aire cambia
El refresco lo servimos en una copa balón grande. Por dentro va lleno de hielo picado, y entre los huecos se cuela la salsa de un rojo violáceo profundo; encima, una hoja de menta. En cuanto llega a la mesa, es muy frecuente que desde la mesa de al lado pregunten "y eso, ¿qué es?".
"Sin alcohol" suele tratarse como "el sustituto del cóctel" o "lo que se bebe a regañadientes". Pero el refresco de frutos rojos no es eso. Quien lo pide acaba viéndose un poco mejor que el que pidió alcohol: justamente esa imagen es la que buscamos, y por eso la copa y el hielo picado son, a propósito, un poco más grandes de lo habitual.
La salsa casera de frutos rojos, lista en la casa
La salsa se prepara cociendo a fuego lento varios frutos rojos hasta concentrarlos: la tenemos siempre hecha y a punto. Como aprovechamos la acidez y el dulzor naturales de la fruta, ponemos poco azúcar. Por eso, aunque quede un último sorbo, no deja pesadez en el paladar.
A esa salsa la unimos con hielo picado al momento de cada pedido y soda bien fría. No usamos batidora: el hielo se pica conservando sus aristas y se mete en la copa así, de modo que los primeros tragos llegan secos y muy fríos, y en la segunda mitad, cuando el hielo se ha derretido un poco, la salsa y la soda se van haciendo amigas. Es un refresco cuyo sabor cambia con el tiempo.
No es lo mismo que un zumo rebajado con agua, ni un sirope mezclado con soda: lo que se busca es la sensación de "estar comiendo fruta de verdad". Esa es la razón principal por la que lo elaboramos con salsa casera.
La copa que más eligen las clientas
Hay que decirlo claro: el refresco de frutos rojos es una copa que piden muchísimo las clientas. Las razones, probablemente, son tres.
- No es demasiado dulce — con la acidez de los frutos rojos en primer plano, el final es ligero. Se puede dejar justo al lado del plato sin molestar a la comida
- Es bonita a la vista — el rojo violáceo profundo, el verde de la menta y el brillo del hielo picado. Un color que apetece fotografiar
- No pesa en el estómago — aunque la copa sea grande, al tener poco azúcar se bebe hasta el final con gusto
Por supuesto, también la piden muchos clientes, padres y madres que vienen con sus hijos, y personas que esa noche no beben porque conducen. "Sin alcohol, pero con la sensación de haber elegido de verdad una copa": lo que más cuidamos es que sea, ante todo, esa clase de trago.
La servimos, a propósito, con una pajita
Al llevarla a la barra, añadimos una pajita al refresco. La razón es muy práctica: una soda con hielo picado, bebida directamente del borde de la copa, hace que el hielo se venga hacia la cara y resulta un poco incómodo.
La hoja de menta se coloca junto a la pajita. Es para que al acercar la copa a los labios, el aroma verde de la hierba suba primero a la nariz. Sobre el perfume intenso de los frutos rojos pasa, como un hilo, el aroma limpio de la hierba: aunque sea sin alcohol, se convierte en una verdadera "copa de restaurante". Es un pequeño detalle pensado para eso.
Con qué casa, con qué apetece servirlo
El refresco de frutos rojos tiene acidez y un buen carácter frutal, así que puede ponerse justo al lado del plato sin molestar lo más mínimo. Al contrario, con los siguientes platos da una sensación de saciedad que parece imposible para una bebida sin alcohol.
- Carpaccio de pescado fresco con salsa verde — la acidez de los frutos rojos y el carbónico de la soda limpian la grasa del pescado
- Jamón serrano — el dulzor ácido de la fruta arropa la sal y el carácter curado del jamón
- Semifreddo de fresa con crumble — para días en los que apetece llegar hasta el postre con la misma copa, unidos por el hilo de la fruta
- Focaccia casera — la acidez de los frutos rojos resetea el aroma del aceite del pan
Dejar la copa sobre la mesa a mitad de la cena y mirar cómo el hielo se va deshaciendo despacio mientras se conversa: ese es también un buen uso del refresco de frutos rojos. Como una copa que no obliga a apresurarse, encaja muy bien con esas tardes en las que apetece quedarse en la barra mirando pasar el tiempo.
El refresco de frutos rojos es una bebida elaborada con nuestra salsa casera de varios frutos rojos, combinada al momento con hielo picado y soda.
Para quien no bebe alcohol, para quien conduce, para quien viene con peques.
Aunque sea sin alcohol, puede ser el protagonista de la mesa.
Una copa para el atardecer de Kitashirakawa
Después de pasear por Ginkakuji o por el Camino de la Filosofía al caer la tarde, el restaurante está unos metros al sur por la avenida Shirakawa. A 2 minutos a pie desde la parada de autobús municipal "Kitashirakawa" y a unos 15 minutos andando desde Ginkakuji. Abrimos de martes a domingo, en horario continuo de 13:00 a 22:00: tanto si entra temprano como si llega ya de noche, puede empezar con un refresco de frutos rojos.
Que también las noches sin alcohol terminen con la sensación de haber "bebido bien". El tiempo en el que el hielo y la fruta se mecen dentro de la copa, esperándole, está en la barra.
Kitashirakawa Kubota-cho 64-17, Sakyo-ku, Kioto
Mar-Dom 13:00-22:00 (L.O. 21:30) / cerrado los lunes
A 2 min a pie de la parada de bus municipal "Kitashirakawa" / a 15 min a pie de Ginkakuji
Reservas a través de Reserva online / TableCheck o por teléfono 075-600-0740